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Congreso de Odontología: Madrid, próxima parada

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Principios básicos para la colocación de implantes dentales

Los implantes dentales son tornillos de titanio que se colocan en el maxilar o la mandíbula mediante una intervención quirúrgica, con el objetivo de sustituir la raíz de un diente ausente. Tras un periodo de integración biológica de aproximadamente 3 meses, se coloca una restauración hecha a medida sobre el implante, que debe tener el aspecto y la función de un diente natural.

Para asegurar el éxito tanto a nivel estético como funcional en los tratamientos con implantes, es fundamental cumplir ciertos principios básicos a la hora de colocarlos:


1. Altura y anchura ósea adecuadas

Es crucial disponer de una altura y anchura ósea suficiente, dejando un mínimo de 1,5 mm de hueso rodeando el contorno del implante. Esto ayuda a evitar la aparición de recesiones a nivel del margen gingival, derivadas de la pérdida de las corticales óseas. Este punto es especialmente importante cuando se colocan implantes en el sector anterior.


2. Evitar estructuras anatómicas adyacentes

Debemos evitar estructuras anatómicas como el seno maxilar, la fosa nasal, el nervio dentario y otras estructuras vasculares. De esta manera, evitamos complicaciones quirúrgicas, conseguimos un mejor postoperatorio y reducimos el riesgo de efectos secundarios no deseados.


3. Colocación del implante en una posición adecuada

Es importante colocar el implante en una posición adecuada en todos los planos del espacio. Debemos tener en cuenta la profundidad apico-coronal al colocar el implante. Si hay dientes adyacentes, se debe dejar el implante a 2-3 mm por debajo de la línea amelocementaria de estos dientes.

En casos de pacientes edéntulos, el margen gingival será la referencia. El implante debe estar idealmente a 3 mm por debajo de este margen (aunque en muchos casos, se acepta una colocación entre 2-4 mm).


4. Distancia entre implantes y dientes

Es fundamental respetar una distancia de 1,5 mm entre el diente y el implante, así como una distancia de 3 mm entre los implantes. Esto garantiza que durante la remodelación del espacio biológico tras la colocación del implante, el hueso interproximal se mantenga a una altura adecuada, preservando el soporte óseo del implante.


5. Fresado adecuado según la densidad ósea

El fresado adecuado es clave para lograr una buena estabilidad primaria del implante. El pronóstico del implante, tanto a corto como a largo plazo, depende de la estabilidad primaria obtenida durante la cirugía. Por lo tanto, es importante adaptar el fresado a las distintas densidades óseas encontradas, para asegurar siempre una buena estabilidad primaria.


Estos principios son fundamentales para garantizar el éxito de los tratamientos con implantes dentales, tanto desde una perspectiva estética como funcional.

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